Costumbres y etiqueta en Marruecos: guía para viajar con respeto
Los errores de costumbres que vemos cada temporada en Marruecos y cómo evitarlos: ropa, fotos, regateo, propinas, mezquitas y Ramadán, contados por una agencia local.

En Marruecos, viajar con respeto se resume en pocas reglas: ropa que cubra hombros y rodillas en las medinas, pedir permiso antes de fotografiar a alguien, regatear con buen humor, llevar monedas para propinas pequeñas y no comer ni beber en la calle de día durante el Ramadán. Los marroquíes son muy hospitalarios y notan cualquier gesto de respeto.
Organizamos viajes para hispanohablantes de muchos países, y cada temporada vemos repetirse los mismos tropiezos. Ninguno es grave, pero casi todos se evitan sabiendo dos cosas antes de aterrizar. Aquí van los errores que más vemos, contados por orden de frecuencia, y lo que decimos a nuestros viajeros para que no les pase. Para el contexto general del país tienes nuestra guía de Marruecos.
Errores con la ropa
El error más común es vestirse para Marrakech como si fuera una ciudad de playa: pantalón muy corto, camiseta de tirantes, vestido corto. No hay ninguna norma que lo prohíba a los visitantes, y en Marrakech nadie te va a decir nada. Pero en la medina vas a notar miradas, y en Fez, Chefchaouen o los pueblos del sur te sentirás fuera de lugar.
Nuestra recomendación vale para mujeres y hombres: hombros y rodillas cubiertos en las medinas, el campo y los lugares religiosos. La ropa holgada de algodón o lino es, de paso, la más fresca con calor. Un pañuelo grande resuelve muchas situaciones: te tapa los hombros si entras en algún sitio, te protege del sol y de la arena en el desierto y te sirve para la Mezquita Hassan II.
El error contrario también existe. Hay viajeras que llegan con miedo y se tapan entera, incluido el pelo, con cuarenta grados. No hace falta. Las marroquíes de ciudad visten de muchas maneras, con y sin pañuelo, y a una extranjera nadie le pide cubrirse la cabeza fuera de la mezquita.
En la piscina del hotel y en las playas de Agadir o Essaouira el traje de baño es normal, también el bikini. Lo que no se hace es salir así a pasear por el paseo marítimo o por el centro.
Marrakech, Casablanca y Agadir son las ciudades más relajadas en esto. Fez, Chefchaouen y los pueblos del Atlas y del sur, las más conservadoras. Si dudas qué meter en la maleta, revisa qué llevar a Marruecos.
Errores al hacer fotos
Marruecos es muy fotogénico, y precisamente por eso aquí se cometen muchos errores con la cámara. El principal es fotografiar a personas sin preguntar, sobre todo a mujeres, a niños y a personas mayores. En el campo mucha gente no quiere salir en fotos, por motivos religiosos o simplemente porque no le gusta. Basta un gesto con la cámara y una sonrisa para preguntar, y si la respuesta es no, se baja la cámara sin insistir.
En Jemaa el Fna los encantadores de serpientes, los aguadores, los músicos y los que llevan monos esperan una propina si los fotografías, aunque sea desde lejos. Es su trabajo. Si no quieres pagar, no hagas la foto: discutir después es la peor opción. Lo mismo ocurre con algunas personas que posan en Chefchaouen o en las puertas pintadas de la medina.
Otro tropiezo menos conocido: fotografiar edificios militares, comisarías o los accesos vigilados del Palacio Real. No lo hagas, aunque la puerta sea bonita. Y si piensas traer un dron, infórmate antes: su uso está muy regulado, necesita autorización y en aduana pueden retenerlo. Verifica siempre en fuentes oficiales antes de viajar.
Cuando la fotografía es el centro del viaje, conviene un ritmo distinto, con paradas a la hora buena de luz. Para eso diseñamos los viajes fotográficos.
Errores al regatear en los zocos
En los zocos y mercados el precio se negocia. En supermercados, farmacias, gasolineras y tiendas con precio marcado, no. Lo que vemos cada temporada son cuatro errores que se repiten.
El primero es preguntar precios por preguntar. En el zoco, preguntar cuánto cuesta algo abre una negociación, y el vendedor la tomará en serio. Si solo miras, mira.
El segundo es regatear con tensión, como si te estuvieran engañando. Aquí es una conversación, a veces larga, con té de por medio. Ofrece una cifra bastante por debajo del primer precio, sube poco a poco y no pierdas el humor. Si no llegas a un acuerdo, di "la, shukran" (no, gracias), sonríe y sigue caminando. A veces el vendedor te llamará con un precio mejor antes de que llegues a la esquina.
El tercero es cerrar un precio y luego echarse atrás. Eso sí molesta. Si dices que sí, compras.
El cuarto es sentirse obligado. Que te hayan enseñado la tienda entera o invitado a té no te compromete a nada. Las tiendas de alfombras y la salida de las curtidurías de Fez son los lugares donde más presión vas a notar. Lo explicamos en qué ver en Fez y qué ver en Marrakech.
Un consejo para quien tiene poco tiempo: no dejes las compras para la última tarde. Regatear bien lleva rato, y con prisa siempre pagas más.
Errores con las propinas
La propina en Marruecos está muy extendida y, para mucha gente, es parte importante de lo que gana. El error típico no es dar poco, sino no tener con qué: llegar solo con billetes grandes y verte sin monedas para el maletero del riad o para el aparcacoches. Al llegar, cambia y guarda billetes pequeños y monedas de dírham en un bolsillo aparte.
Como orientación, estas son las situaciones en las que se suele dar algo:
- en restaurantes, en torno a un diez por ciento si el servicio no va incluido, y en cafés, redondear;
- al maletero o al personal del riad que te sube el equipaje, unas monedas;
- al aparcacoches informal, que verás en casi todas las calles con coches;
- a los artistas de Jemaa el Fna si los fotografías;
- a la persona que limpia algunos baños públicos;
- al guía local y al conductor de un circuito de varios días, al final del viaje.
Con los conductores, otro error frecuente es dar propina cada día. No hace falta. Se da al final, en sobre o en mano, y la cantidad depende de lo contento que hayas quedado. Nadie debería pedírtela, y si alguien insiste de mala manera, cuéntanoslo. Hablamos del presupuesto diario en cuánto cuesta viajar a Marruecos.
Errores en mezquitas y lugares religiosos
Cada año alguien intenta entrar en la Koutoubia de Marrakech o en la Qarawiyyin de Fez y se lleva un disgusto en la puerta. En Marruecos, por regla general, los no musulmanes no pueden entrar en las mezquitas en uso. No es un trato contra el viajero, es la norma del país.
La excepción conocida es la Mezquita Hassan II de Casablanca, una de las más grandes del mundo, con visitas guiadas para no musulmanes fuera de las horas de oración. Piden ropa discreta, pañuelo para las mujeres y descalzarse dentro. Tienes más información en la guía de Casablanca.
También se pueden visitar antiguas medersas, las escuelas coránicas, como la Ben Youssef de Marrakech o la Bou Inania y la Al Attarine en Fez, que están abiertas a todos. Consulta horarios y condiciones antes de ir, porque cambian.
Cerca de mezquitas y santuarios, evita asomarte con la cámara por la puerta, hablar alto o pararte en medio del paso a la hora de la oración. Y los viernes al mediodía ten en cuenta que algunas tiendas de la medina cierran un rato.
Errores durante el Ramadán
El Ramadán es el mes de ayuno: desde el amanecer hasta la puesta de sol, los musulmanes no comen, no beben y no fuman. Sus fechas cambian cada año porque siguen el calendario lunar. Según los cálculos astronómicos, el Ramadán de 2027 empezaría hacia el 8 de febrero y terminaría alrededor del 9 o 10 de marzo, pero en Marruecos la fecha la anuncia el Ministerio de Habices y Asuntos Islámicos tras observar la luna, y puede moverse un día. Verifica siempre en fuentes oficiales antes de viajar.
El error más frecuente es comer, beber o fumar por la calle durante el día. Como visitante no tienes que ayunar, y nadie te lo va a exigir, pero hacerlo delante de quien lleva horas sin probar agua se ve como una falta de respeto. Bebe dentro del coche, en el riad o en un restaurante.
El segundo error es planificar el día como si fuera cualquier otro mes. Fuera de las zonas turísticas muchos cafés y restaurantes cierran de día. Hoteles y riads siguen sirviendo. Las tiendas y algunos servicios abren más tarde y cierran antes del anochecer, y en la hora previa a la ruptura del ayuno las calles se vacían de golpe. En un circuito al desierto lo organizamos para que siempre haya dónde parar a comer, pero conviene que lo sepas.
El tercero es quedarse en el hotel por la noche. Después del iftar, la comida con la que se rompe el ayuno, las calles se llenan de gente, hay dulces como la chebakia en todas las pastelerías y el ambiente es muy festivo. Si alguien te invita a compartir el iftar, acepta: es una de las mejores comidas que puedes hacer en Marruecos. Te contamos qué se come en gastronomía marroquí.
Errores en el trato diario
Hay cosas pequeñas que cambian mucho cómo te reciben. Saludar con "salam aleikum" (se responde "aleikum salam") abre muchas puertas. "Shukran" es gracias, e "inshallah", si Dios quiere, lo oirás constantemente, también cuando alguien no está seguro de algo. El francés se habla mucho, y en el norte, el español.
Entre hombres es normal darse la mano. Si eres hombre, espera a que una mujer marroquí te tienda la mano antes de hacerlo tú; si no lo hace, una inclinación de cabeza basta. Para dar y recibir cosas, y para comer, usa la mano derecha.
Si entras en una casa y ves zapatos en la puerta, descálzate. Si te ofrecen té, aceptar al menos un vaso es un buen gesto, aunque rechazarlo con amabilidad no ofende.
Las parejas a veces se sorprenden con esto: ir de la mano está bien, pero besarse en la calle no está bien visto. Para una luna de miel, guarda los gestos para el riad o el campamento.
Con las familias pasa algo que a algunos padres incomoda: aquí es normal que la gente sea cariñosa con los niños, les toque el pelo o les regale un caramelo. Es un gesto de afecto. Si a tu hijo no le gusta, basta con decirlo con una sonrisa.
La religión, la monarquía y la política son temas que conviene tratar con prudencia, sobre todo con gente que acabas de conocer.
El alcohol se sirve en hoteles y en restaurantes con licencia. Lo que no se hace es beber en la calle.
Errores con los falsos guías
Este error lo vemos sobre todo en el primer día en Fez o Marrakech. Alguien muy amable te dice que esa calle está cerrada, que la curtiduría solo abre hoy o que te acompaña a la plaza. Al final del paseo te pide dinero o te deja en una tienda de un amigo. Rechaza con educación cualquier ayuda que no hayas pedido y sigue con tu mapa. Si te pierdes, pregunta en una tienda o a una familia. Lo explicamos en ¿es seguro viajar a Marruecos?.
Qué cambia según quién viaja
Una mujer que viaja sola va a recibir más comentarios que una pareja, sobre todo en las medinas. No suelen pasar de palabras, y lo que mejor funciona es no responder y seguir caminando con paso decidido. Vestir discreto ayuda, pero no lo evita del todo.
Una familia con niños tendrá menos presión de vendedores y más sonrisas. El mayor problema suele ser el calor y el ritmo, no las costumbres.
Quien viaja con poco tiempo tiende a querer verlo todo en dos días, y es cuando más se cae en las prisas del regateo o en los falsos guías. Un guía local para la primera mañana en la medina ahorra muchos de estos errores.
Viajar con alguien que conoce el país
Con un guía local o un conductor que habla español, la mayoría de estas situaciones se resuelven solas: te dice cuándo regatear, cuánto dejar y cómo comportarte en cada sitio, y te saca de una tienda si ve que la cosa se alarga. En nuestros viajes privados el vehículo y el conductor de habla hispana son solo para ti y los tuyos, y la mayoría de los viajes culturales de varios días incluyen guía local en Fez o en Marrakech. Si tienes una duda concreta antes de venir, escríbenos desde contacto y te contestamos.
Preguntas frecuentes
¿Las mujeres deben cubrirse el pelo en Marruecos?
No. Ninguna viajera tiene que cubrirse la cabeza para pasear, ni en Marrakech ni en Fez ni en los pueblos. El pañuelo solo se pide para entrar en la Mezquita Hassan II de Casablanca. Lo que sí aconsejamos es ropa que tape hombros y rodillas en las medinas y en el campo, y llevar un pañuelo ligero en la mochila porque sirve para todo.
¿Cuánto se deja de propina en Marruecos?
En restaurantes, si el servicio no va incluido, se suele dejar en torno a un diez por ciento. Para maleteros, aparcacoches o quien te ayuda con una indicación bastan unas monedas. Al guía y al conductor de un circuito de varios días se les da una propina al final, según lo contento que hayas quedado. Nunca es obligatoria.
¿Cambia mucho el viaje si coincide con el Ramadán?
Sí, si sabes lo que vas a encontrar. Los monumentos y las rutas funcionan, y los hoteles y riads siguen dando de comer a los viajeros. De día hay cafés cerrados y el ritmo baja, sobre todo por la tarde. Las noches, después de la ruptura del ayuno, son muy animadas. Solo pedimos no comer ni fumar en la calle mientras la gente ayuna.
¿Puedo entrar en las mezquitas de Marruecos?
Por regla general, si no eres musulmán no puedes entrar en las mezquitas en uso. La excepción conocida es la Mezquita Hassan II de Casablanca, que organiza visitas guiadas fuera de las horas de oración. Las antiguas medersas, como Ben Youssef en Marrakech o Bou Inania en Fez, sí están abiertas a todo el mundo. Consulta horarios antes de ir, porque cambian.





